Honraos los unos a los otros (audio)
Mar 25 octubre, 2011
Por una iglesia con nuevos caminos
Jue 20 octubre, 2011
“Una iglesia que planta sus tiendas sin la búsqueda constante de nuevos horizontes, sin la apertura continua de nuevos caminos, no está siendo fiel a su llamamiento… (Debemos) rebajar nuestro anhelo de certeza, aceptar lo arriesgado, y vivir improvisando y experimentando.”
-Hans Küng (vía Owirúame).
Amaos los Unos a los Otros (audio)
Lun 17 octubre, 2011
Cómo debe actuar la Iglesia
Vie 9 septiembre, 2011
“La norma de vida de la comunidad cristiana corresponde a los actos redentores de Dios a través de Jesucristo. Lo que ella hace o debe hacer se deriva de lo que Dios está haciendo y desea hacer.”
Rubem Alves, El ministerio social de la Iglesia local (1964)
La tarea de la Iglesia (lo que yo creo)
Jue 1 septiembre, 2011
“Estoy convencido de que la tarea de la Iglesia no gira en torno a edificios, horarios, programas, sociedades ni ministerios, sino en la comunión (léase como buena relación, relación estrecha, intimidad, unidad, amistad) entre Dios y las personas y entre ellas mismas. ¿O no es eso lo que quiere decir el gran mandamiento?”
Entrada publicada originalmente en Emmanuel Castillo Weblog el 25 de mayo de 2010.
El papel del liderazgo en la aplicación de la disciplina
Sab 20 agosto, 2011
Pablo se dirige a los corintios como “los consagrados a Cristo Jesús con una vocación santa…” (BNP). Esta descripción denota respeto, pero también una responsabilidad. Ya han sido consagrados, santificados por Jesucristo, y debido a ello tienen una “vocación santa”, el deber de vivir dignamente, de acuerdo a su llamado.
Lo interesante aquí es ver que esta responsabilidad es compartida. El apóstol, un hombre que ha hecho de su llamado a predicar el evangelio mucho más que solo buscar “decisiones”, anhela el cambio de cada persona y participa en ello activamente, exhortando, y sí, a veces disciplinando.
¿Qué sucede cuándo los que se llaman a sí mismos “líderes” omiten esta parte tan importante del ministerio? Pues lo mismo que en los tiempos de Elí, quien no se atrevió a “estorbar” las malas acciones de sus hijos (1 Sam. 3:13). Ellos no solo pecaban, sino que hacían pecar a todo el pueblo (1 Sam. 2:17, 24). Así, la decadencia espiritual, moral, social, comienza con la falta de disciplina, con esa idea tan común de no intervenir, de simplemente dejar que las cosas sucedan.
Ahora bien, es necesario guardar un equilibrio. No se trata de que la iglesia dedique todos sus esfuerzos y concentre toda su atención en la aplicación de la disciplina, ya que de hacerlo corre el riesgo de conformar una nueva santa inquisición. Simplemente es un punto que no debe descuidarse y sobre el que será necesario hacer ciertas consideraciones para que sea cumplido el propósito verdadero, la restauración (ver Gál. 6:1).

